domingo, 4 de septiembre de 2011

Your Song

Elton John


When I get older losing my hair/ Many years from now… Así inicia When I'm Sixty-Four de Paul McCartney que concluye con la siguiente estrofa y estribillo: Give me your answer, fill in a form/ Mine for evermore/ Will you still need me/ Will you still feed me/ When I'm sixty-four.



Reginald Kenneth Dwight, luego conocido como Elton John, nacido en Londres el 25 de marzo de 1947, tiene ahora 64 años de edad. Cuando se incluyó aquella canción en el álbum Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band en 1967, Reginald era un músico desconocido educado en la Royal Academy of Music, gracias a una beca que consiguió en esa institución a la edad de 11 años y que abandonó seis años después para dedicarse al rock.


Transcurridos alrededor de 47 años de carrera musical y artística, Sir Elton John bien puede hacerse acreedor a lo deseado en el estribillo de la canción de Mc.Cartney. Ha pasado y evolucionado por muchas etapas personales y artísticas, y se logró convertir en uno de los músicos populares más exitosos, admirados y queridos de todos los tiempos. Basta decir por ahora que su canción Candle in the Wind, batió todos los récords y resultó ser el single más vendido en la historia de la música.


Elton adoptó su nombre artístico en homenaje a dos músicos con los que tocaba hacia 1964, el cantante Long John Baldry y el saxofonista Elton Dean. A fines de esa década conoció al poeta y letrista Bernie Taupin, iniciando así una asociación absolutamente productiva y creativa entre músico y escritor que sin duda alguna le atrajeron los mejores éxitos musicales y millonarias ventas de sus grabaciones. Juntos obtuvieron en 1970 el primer éxito con Your Song incluida en el álbum Elton John. En 1971 colocaron cuatro álbumes simultáneamente entre los diez primeros de las listas de Estados Unidos, algo no ocurrido desde los Beatles. Ese mismo año Elton empezó a desarrollar una galopante calvicie que le conduciría al uso de peluca.


Durante la década de los setenta Elton alcanzó la fama y su consagración como estrella internacional del espectáculo. En sus multitudinarios conciertos lucía extravagantes y estrafalarios disfraces que le divertían mucho lo mismo que al público. En esos años obtuvo enormes éxitos con sus canciones Crocodile Rock (1972), Bennie and the Jets (1973) y Don’t Let The Sun Go Down On Me (1974). Otro fue Candle In The Wind (1973), dedicado a Marilyn Monroe y que regrabaría en 1997 en honor de otra celebridad fallecida: Diana de Gales.


Entre 1972 y 1975, siete de sus discos entraron a los primeros puestos de las listas de ventas británicas. Ademas en 1974, colaboraría con John Lennon, en el tema Whatever Gets You Thru The Night, del álbum en solitario Walls and Bridges de Lennon, que fue todo un éxito en los Estados Unidos. En 1975 participó en la película Tommy, dirigida por Ken Russell y escrita por Pete Townshend, guitarrista de The Who. Por aquella época escandalizó a la opinión pública con ciertas declaraciones sobre su homosexualidad, aunque posteriormente se casaría con una mujer.


Al entrar la década de 1980, Elton John dejó de lado temporalmente su relación con Taupin además de que moderó su imagen, dejó de usar disfraces muy extravagantes, así como su música, haciéndola más melódica. Produjo nuevos éxitos como I'm Still Standing, Little Jeannie y Nikita pero ya con menos frecuencia, y su vida privada atravezó por algunos problemas. El 14 de febrero de 1984 contrajo matrimonio con la ingeniera de sonido Renate Blauel de la que luego se divorció.


En julio de 1985, Elton John participó en el concierto Live Aid realizado en el Estadio de Wembley de Londres en el que también participaron David Bowie, Sting, Eric Clapton, Phil Collins y Queen, entre otros.


En 1990 le afectó profundamente la muerte por SIDA de un amigo suyo que sufría de hemofilia, Ryan White. Tras el funeral confirmó estar en tratamiento para superar su adicción al alcohol, las drogas y la bulimia.En esa época se internó seis semanas en una clínica para adicciones en Chicago y desde que salió no ha vuelto a tomar alcohol ni drogas. A partir de esta experiencia, su vida dio un giro radical hacia la madurez personal, la salud física, mental y espiritual, como ha señalado en varias ocasiones. En 1992 fundó la Elton John AIDS Foundation, una de las mayores organizaciones no lucrativas para la erradicación del sida, a la que decidió destinar todos los beneficios de sus singles. Este proyecto benéfico le ha ocupado mucho tiempo, dedicación y esfuerzo, junto a ingentes recursos que ha aportado, estimados en más de $350 millones de dólares.


En Marzo de 1991 grabó en vivo junto a George Michael la canción Don't Let The Sun Go Down On Me en un concierto en estadio Wimbledon, donde Elton John era un invitado sorpresa de George Michael. El dueto se convirtió en un éxito masivo a ambos lados del Atlántico. Fue publicado menos de un año más tarde y alcanzó el Nº1 en el RU por dos semanas en diciembre de 1991 y fue Nº1 en el Billboard Hot 100 por una semana en febrero de 1992. La canción es el único Nº1 de la era moderna en ser grabado en exteriores, fuera de un estudio.


Elton John ya renovado y más sobrio obtuvo un nuevo éxito en 1994 con su participación en la banda sonora de El Rey León en colaboración con Tim Rice. La película obtuvo un Óscar por La mejor banda sonora para Hans Zimmer, y para Elton John, Música, y Tim Rice, Letra. También ganó un Grammy.




Tocando en el funeral de la Princesa Diana
El asesinato de su amigo Gianni Versace y la muerte en accidente de tráfico de su también amiga Diana de Gales supusieron para Elton un fuerte golpe en 1997. Obtuvo un rotundo éxito con su homenaje a la princesa Diana, con el tema Candle in the Wind, reescrito y remasterizado, que batió todos los récords y resultó ser el single más vendido en la historia de la música. Vale decir que las regalías que obtuvo las donó íntegras a la fundación que lleva el nombre de la Princesa de Gales. Sin duda alguna, la interpretación que Elton John hizo al piano y cantando tal canción como postrer tributo en los funerales de la princesa en la Abadía de Westminister, ha sido una de las más conmovedoras y hermosas del cantautor. (Se incluye la grabación al final).



Sir Elton, Caballero
Al año siguiente fue nombrado Caballero de la Orden del Imperio Británico después recibió un Grammy honorífico por su trayectoria musical. En el año 2000 colaboró como músico invitado junto a la banda estadounidense Collective Soul, el tema Perfect Day. En 2001 grabó una vez más con su letrista de cabecera Bernie Taupin, Songs From the West Coast le siguió en el 2004 el álbum número 43 de su carrera Peachtree Road. Ese mismo año publicó una carta en la cual Elton John criticaba a varios artistas incluyendo a su amigo George Michael, quien se mostró muy decepcionado por la cantidad de barbaridades escritas, enojándose casi a muerte con el cantante. En julio de 2005 se reconciliaron.


En diciembre de 2005, Elton John formalizó la relación con su pareja de más de 12 años entonces, el director de cine canadiense David Furnish, al entrar en vigencia la nueva ley británica de uniones civiles homosexuales. Su primer hijo, concebido por un vientre de alquiler, nació el 25 de diciembre de 2010.



























Candle in the Wind



Goodbye England's rose
May you ever grow in our hearts
You were the grace that placed itself
Where lives were torn apart
You called out to our country
And you whispered to those in pain
Now you belong to heaven
And the stars spell out your name.


And it seems to me you lived your life
Like a candle in the wind
Never fading with the sunset
When the rain set in
And your footsteps will always fall here
Along England's greenest hills
Your candle's burned out long before
Your legend ever will.


Loveliness we've lost
These empty days without your smile
This torch we'll always carry
For our nation's golden child
And even though we try
The truth brings us to tears
All our words cannot express
The joy you brought us through the years.


And it seems to me you lived your life
Like a candle in the wind
Never fading with the sunset
When the rain set in
And your footsteps will always fall here
Along England's greenest hills
Your candle's burned our long before
Your legend ever will.


Goodbye England's rose
May you ever grow in our hearts
You were the grace that placed itself
Where lives were torn apart
Goodbye England's rose
From a country lost without your soul
Who'll miss the wings of your compassion
More than you'll ever know.


And it seems to me you lived your life
Like a candle in the wind
Never fading with the sunset
When the rain set in
And you footsteps will always fall here
Along England's greenest hills
Your candle's burned out long before
Your legend ever will.


Una vela al viento


Adiós, rosa de Inglaterra
deseo que siempre estés en nuestros corazones
tú eras la gracia que se colocaba a sí misma
donde las vidas estaban desgarradas
tú llamabas a tu país
y le susurrabas a los dolientes
ahora perteneces al Cielo
y las estrellas deletrean tu nombre.


Y parece que has vivido tu vida
como una vela al viento
nunca te desvanecías con el ocaso
cuando la lluvia empezaba a caer
y tus pasos siempre te harán caer
por las colinas más verdes de Inglaterra
tu vela se ha quemado mucho antes
tu leyenda nunca lo hará.


La hermosura hemos perdido
estos días vacíos sin tu sonrisa
esta antorcha que siempre llevaremos
por la hija dorada de nuestra nación
y aunque lo intentemos
la verdad nos lleva a las lágrimas
todo lo que nuestras palabras no pueden expresar
la alegría que nos trajiste a través de los años.


Y parece que has vivido tu vida
como una vela al viento
nunca te desvanecías con el ocaso
cuando la lluvia empezaba a caer
y tus pasos siempre te harán caer
por las colinas más verdes de Inglaterra
tu vela se ha quemado mucho antes
tu leyenda nunca lo hará.


Adiós, rosa de Inglaterra
deseo que siempre estés en nuestros corazones
tú eras la gracia que se colocaba a sí misma
donde las vidas estaban desgarradas
tú llamabas a tu país
y le susurrabas a los dolientes
ahora perteneces al Cielo
y las estrellas deletrean tu nombre.


Y parece que has vivido tu vida
como una vela al viento
nunca te desvanecías con el ocaso
cuando la lluvia empezaba a caer
y tus pasos siempre te harán caer
por las colinas más verdes de Inglaterra
tu vela se ha quemado mucho antes
tu leyenda nunca lo hará.





domingo, 7 de agosto de 2011

La subcultura del narco

Dos representaciones icónicas: Jesús Malverde y la Santa Muerte


Durante casi todo el siglo XX paulatinamente se fue ampliando en México el poder de bandas organizadas dedicadas inicialmente al plantío de mariguana y luego de amapola, así como al tráfico de estupefacientes, localizados en algunos estados principalmente en Sinaloa, que luego se extendieron a otros territorios. Los intereses de tales actividades necesariamente implicaron el fortalecimiento de las bandas o carteles y la ampliación de sus áreas de arraigo, de fuerza, poder e influencia, lo que trajo aparejado y de manera simultánea una interrelación con las comunidades donde ha operado y opera habitualmente.


Evidentemente se ha ido moldeando y estructurando toda una configuración social entre los narcos y las comunidades que sirven a sus intereses, particularmente agricultores dedicados a la siembra de mariguana y amapola, y demás pobladores que directa o indirectamente dependen de tales actividades. Tal red de dependencias mutuas e interacciones, que implican relaciones de poder y fuerza, intereses económicos y comerciales, patrones de vinculación y socialización, valores y conductas, hábitos y costumbres, también se manifiesta en sus representaciones culturales y religiosas.


Quizá los narcocorridos constituyan la expresión más notoria de la subcultura del narco, probablemente por la enorme popularidad alcanzada gracias en buena medida a los mass media, particularmente la radio y los videos, pero también podemos identificar otras manifestaciones en el culto a Jesús Malverde o a la Santa Muerte a través de sus creencias sincréticas mágico-religiosas y la iconografía simbólica que las acompaña. Asimismo, la manera de vestir, ataviarse, tatuarse y adornarse, constituye una moda narco, así como los giros del lenguaje o comunicación gestual que emplean, las armas doradas y enjoyadas que se mandan hacer y otras tantas representaciones que forman parte de su subcultura y folclor, cada vez más extendidos en el país y allende sus fronteras.


En un extraordinario, revelador y luminoso ensayo titulado La subcultura del “narco”: la fuerza de la transgresión, (1) el poeta, ensayista y catedrático, doctor Nery Córdova, se ocupa de estudiar el fenómeno tomando como ejemplo el caso de Sinaloa, pero que se puede hacer extensivo y extrapolar a otras regiones de México. Quiero extraer textual y extensivamente algunos párrafos con autorización del autor, a fin de adentrarnos con mayor agudeza y conocimiento académico al fenómeno de dicha subcultura y tener mayores elementos para comprenderla y situarla en la época y el contexto histórico que nos ha tocado vivir a los mexicanos, en el que el narcotráfico y el crimen organizado se han tornado ubicuos:


"Como una hiedra florida, el mundo de las drogas, en tanto fenómeno social, histórica y políticamente construido, ha terminado por invadir múltiples escenarios y la mayor parte de los territorios significativos de la vida regional.


En esta historia, en el estado del noroccidente de México, distintos agrupamientos transgresores y decenas de líderes facciosos se constituyeron en expresión de su hábitat sociocultural, en afiches de su propio campo social delictivo y clandestino, configurando y encarnando en muchas ocasiones, la imagen de los "antihéroes". De estos que en las serranías y los pueblos apartados, según los propios habitantes y no pocos observadores de la problemática, han llegado a proporcionar mayores beneficios a sus comunidades de origen que las mismas instituciones del Estado, en parte como mecanismos para el propio respaldo de sus actividades y como medida preventiva de protección social. Es decir, ha existido en varios sentidos, una relación muy íntima entre la formación de los representantes carismáticos con ascendencia, influencia y poder y las reglas que los grupos paulatinamente se han ido dando y delineando para hacer productivo, rentable y eficaz el funcionamiento del "negocio" en sus diferentes fases.


En esta perspectiva, una configuración fundamental de los grupos transgresores ha tenido que ver precisamente con la de los mecanismos organizativos de su defensa y reproducción, frente a las instituciones y organismos del poder hegemónico que les han perseguido, combatido, controlado y extorsionado. En los poblados y comunidades dedicados a la siembra, el cultivo y la producción de drogas ilegales, la cotidianeidad de sus miembros ha estado, y está, supeditada a una suerte de complicidad primaria, que se traduce en norma elemental de sobrevivencia. En la lejanía de las zonas rurales se han tejido históricamente patrones elementales de vinculación, integración, interacción y socialización, que se anudan con nuevas pautas para endurecer las prácticas o los hábitos que terminan por constituir rasgos especiales de pertenencia a los grupos, los clanes o a los estamentos subversivos ilegales.


Aparte del confinamiento geográfico que dificulta el acceso a muchas de esas poblaciones sierreñas, cada habitante puede ser un vigilante, un correo y un defensor que suele advertir sobre ciertos peligros para los demás, que son igualmente riesgos para sí mismos, y para los grupos familiares —incluidos mujeres y niños—, vinculados a la siembra de marihuana o amapola. Un fuereño o un extraño nunca pasan desapercibidos. El silencio, la complicidad y la solidaridad van perfilándose como partes sustantivas de la actividad. Ver y callar se transforman en fórmulas de aprendizaje de esta escuela. En este hábitus, la cultura del secreto y del guiño implícito fija sus raíces o anuda sus lazos primordiales. Y ya en los posteriores nudos de la cadena de la industria, esta "secrecía" va haciéndose cada vez complicada, en tanto que también se afinan los valores de quienes comparten un mundo de vida y de acciones y sobre todo entre quienes forman parte vital y sectaria de dirección o liderazgo entre las cofradías.


En las pequeñas poblaciones de la zona serrana de Sinaloa (a lo largo del complejo montañoso de la Sierra Madre), marginadas y distantes de los principales centros urbanos, tanto en el sur como en centro y en el norte, los habitantes, unidos en general por la cercanía espacial, por la vecindad, por los lazos sanguíneos y los vínculos sociales de amistad y compadrazgo, las prácticas sociales y laborales van enfocándose hacia la construcción de estamentos cerrados, a los que luego, difícilmente, otros individuos podrían acceder. Y se van aprendiendo y compartiendo acciones, labores, tendencias, ideas, metas, por elementales que éstas puedan ser. De tal suerte que esos grupos primarios pueden ofrecer la imagen de una gran familia, unida por valores y principios comunes, y más aún cuando se trata de la vida en torno a una actividad señalada por el gobierno y el resto de la sociedad con el estigma de la ilegalidad.


(…) En las faenas de la siembra, el cuidado de la misma y las cosechas, que ocurren una, dos e incluso hasta tres veces por año —dependiendo de las características orográficas, pluviales, la calidad de la tierra y los implementos tecnológicos—, los habitantes de las rancherías y pequeños poblados, empero, viven en constante tensión, dada la naturaleza de su actividad. El acecho y el asedio de brigadas policíacas y militares son una permanente amenaza, algo que los pobladores tienen siempre presente. Aunque también confían en que sus líderes, sus "patrones", los "financieros" o sus representantes internos y externos hayan podido prever y arreglar con anticipación los vínculos con los jefes de las corporaciones oficiales. En este entramado de tensiones y hostilidades institucionales y sociales, en el que están latentes las delaciones, las traiciones y los "agandalles", para los pobladores, además de los riesgos compartidos, el esfuerzo común, la solidaridad y la "secrecía", se van solidificando valores como los de la valentía, la lealtad y el honor, los cuales se ponen a prueba en los difíciles trances frente a las fuerzas del orden (policías municipales, estatales, federales, además de los militares), o frente a otros grupos de productores de los poblados vecinos.


(…) En este contexto, múltiples han sido los sujetos que han acusado un liderazgo con ingredientes o rasgos en los que está presente la leyenda y el "mito". Aunque con diferentes alcances y dimensiones, no en vano han destacado, entre otros, personajes y apellidos ilustres. Los Elenes, los Quintero; los Félix, los Gallardo; los Fernández, los Fonseca; los Salcido; los Caro; los Carrillo, los Fuentes; los Palma, los Guzmán; los Rico; los Valdés; los Zambada, los Arellano, y tantos otros que, como una pléyade de grupos e individuos con iniciativa, transformados en trascendentes actores sociales de venera popular, han llegado a alcanzar fama y renombre hasta trasnacional. Han sido sujetos con una suerte de arraigo orgánico en sus poblaciones de origen, que han sido respetados, alzados y hasta entronizados a la categoría de "héroes" (o "antihéroes", según la perspectiva), en torno a los cuales perviven aun creencias y mitologías sobre sus pretendidas bondades, aventuras, odiseas y hazañas.


A lo largo de varias décadas, decimos, fueron fortaleciéndose estas configuraciones ideológicas. El mito de Jesús Malverde, por otro lado, es un caso atípico, y extraordinario, como elaboración cultural (probablemente único en el mundo), en tanto icono del bandido sacralizado que ha trascendido a nivel nacional e internacional, y que habla de la fuerza que pueden llegar a adquirir los símbolos populares. Por si fuera poco, la iconografía del santo patrón "narco" ha sido vinculada con un formidable estereotipo de los mass media: leve y sutilmente el rostro de Malverde ha sido retocado, con aires que lo acercan al arquetipo del ídolo Pedro Infante, por lo menos según la perspectiva del autor de los nuevos bustos escultóricos, el artista plástico jalisciense Sergio Flores. El contenido transgresivo del "santísimo" que vigila desde su capilla los rumbos del Palacio de Gobierno Estatal, en Culiacán, aparece casi siempre acompañado --en tanto afiche y como oferta de su imagen milagrera-- de alusiones a Cristo o la Virgen María, en un sincretismo que le proporciona mayor fuerza simbólica, pues lo vincula con la fe y las creencias tradicionales, mayoritarias y densas de la población.


En realidad, en muchos sentidos, las imbricaciones de la economía ilegal con la sociedad y sus formulaciones culturales e ideológicas ya tienen una larga historia. Realidades y creencias han caminado de forma muy estrecha. En el imaginario cultural sinaloense los reflejos de la vida prosiguen dando de qué hablar, como una constante reverberación de mito, historia y destino. Las propias acciones y versiones policíacas y del Estado contribuyen a engendrar y acrecentar la mitología en torno al mundo de los narcotraficantes y de sus "cárteles". El entorno de la muerte en un hospital de la Ciudad de México del llamado "Señor de los Cielos"; la fuga de Joaquín Guzmán Loera, "El Chapo", del penal de Puente Grande, Jalisco; y el deceso en un enfrentamiento policiaco de Ramón Arellano Félix, en Mazatlán, así como la posterior captura del jefe del clan, Benjamín, parecen más escenas del espectáculo y guiones cinematográficos que acontecimientos de la realidad.


(…) El poder del narcotráfico ha rebasado múltiples expectativas. Así como ha inyectado y fortificado con vastos recursos a la economía, también ha propiciado cambios en los roles y comportamientos sociales de quienes se han vinculado al circuito de la industria, directa o indirectamente. Es del conocimiento común que numerosas familias enteras de los sectores rurales —incluidos, las más de las veces, vecinos, amigos, compadres y comadres— han adquirido de pronto otro estatus; y sin abandonar por supuesto los bienes y los intereses rurales y la bendita tierra de los antepasados, por las necesidades y los ritmos económico sociales que caracterizan a los circuitos de la industria de las drogas, muchos grupos y familias se han visto impelidos, por no decir empujados, a la adquisición de nuevas propiedades y entonces emigran a los centros urbanos, cargando hemos dicho, eso sí, sus tradiciones, costumbres y evocaciones bucólicas. De acuerdo a la mecánica de las relaciones internas de los miembros de los grupos y a los rituales y los cánones factuales-laborales del "negocio", quienes acceden a sus estructuras y redes difícilmente pueden abandonarlo, como se ha señalado antes en este trabajo. Una vez que se han trasgredido las fronteras de las leyes públicas, los mecanismos internos de autoprotección transgresiva tienden a conformarse, a asumirse y respetarse, como normas no escritas, pero fatales, por parte de los miembros de los grupos delictivos. Por las exigencias de sigilo, prudencia y precaución que impone un negocio ilícito de cuidado, la seguridad personal implica también la seguridad de los otros integrantes y la del grupo, por lo que de facto se establece, como describimos, una suerte de solidaridad grupal y comunal. Pero en la conformación de los grupos de mayor rango, de mayor responsabilidad directiva o con más poder, las normas y requisitos para ser partícipes de los mismos, se hacen cada vez más complejos.


(…) Mitología, comunicación y mundo social


En otro terreno, la acción del narcotráfico ha tocado además, en su especificidad, directamente a la cultura, que a su vez ha redimensionado y resemantizado estereotipos, mitos y leyendas de los ámbitos de la transgresión. Igualmente, a través del "lavado" la actividad se ha inmiscuido por diversas vías en los espectáculos de entretenimiento y diversión, en la música popular, en el deporte, la educación, la academia —en algunos casos, por supuesto, para su estudio—, y hasta en las bellas artes; espacios y formas que han sido alcanzados, impulsados o rozados en mayor o menor medida, por los muchas veces seductores mecanismos ideológicos y financieros del negocio de los estupefacientes ilícitos, que puede ser visto, relativamente, como una rápida y cada vez más socorrida ruta hacia la prosperidad económica.


En este sentido, los efectos han trascendido a los ámbitos ideológicos. Es decir, desde aquí y desde la cultura los valores y la mitología del narcotráfico retornan a la vida real, en un flujo constante que forma parte del fenómeno como un todo que incluye mundo social; objeto cultural; producción, medios y mensajes; y recepción de las formas simbólicas, en lo que constituye la figura del "diamante cultural", que incide en la construcción histórica y contextual de los hechos y los fenómenos de la cultura. Durante la convivencia y connivencia centenaria con este mundo de desviación sociocultural, miles de individuos han oteado otros avatares, ilusiones, sueños y destinos.


(…) Por lo pronto la sociedad padece los resultados de una actividad que creció en la mixtura de acciones entretejidas en el clandestinaje y la vida pública, en el albedrío de las leyes no escritas de los más fuertes, aunque determinados por el poder de importantes grupos políticos y económicos que han dirigido los destinos locales, regionales y nacionales. En todo caso no se deben confundir los efectos con las causas que han conducido a una colectividad a la adopción, o recreación, reproducción y reiteración de formas de sobreexistencia diversas, en el contexto de la acción de influencia e impactos multiplicadores de la industria en torno a la materia prima de los psicotrópicos abundantes de la región.


En este orden de ideas, las generaciones actuales resienten o exhiben el sino de añejas costumbres, ritos y usanzas, acicateadas por la acciones reforzadoras de la comunicación de masas. En tanto cultura "mosaico" que une tradición y modernidad y sincretismos culturales, la sinaloense ha crecido y bailado también al son de la industria radiofónica, que ha sido un bastión mediático fundamental, de naturaleza escatológica, de los tiempos de la cultura de masas. Y es que la radio, vía la música, ha tenido una presencia reiterativa, ligada a la impronta de las tradiciones populares, aunque en este caso como industria excavadora y explotadora y prácticamente expoliadora de los acervos de las culturas populares, en sus desmedidos y sistemáticos afanes mercantilistas y de lucro. En este sentido, ha jugado un papel central de coadyuvancia en la construcción de las representaciones sociales y los imaginarios colectivos.


Con los ingredientes insoslayables de las raíces prohijadas por el regionalismo, en un proceso híbrido, la llamada industria de la radio (léase: la industria de la cultura), confabulada implícitamente con los intereses generados por el narcotráfico, ha realizado una labor de recopilación de valores y "antivalores", que devino en la fabricación de productos culturales; en éstos se han plasmado fundamentos, rasgos, líneas y características populares (entre fonemas y morfemas peculiares, versos, dichos, refranes, locuciones, ritmos, cadencias, estilos, formas), que son ahora parte de un vitaminado, resemantizado, vigoroso y candente folclor, como expresión indubitable de la rica simbología sinaloense.


(…) Así que, en esta historia, las industrias discográfica, videográfica y cinematográfica, junto a los demás medios electrónicos, amén de la muy elocuente prensa amarillista, entre otros artículos propios del funcional analfabetismo como la literatura "chatarra", han sido receptáculo y caja de resonancia, reproductora de los ecos culturales y de la ideología legitimadora en torno a la industria de las drogas. Aunque no quiere decir esto que la explotación mediática del tema, para enriquecimiento de los mercaderes de la cultura, haya sido exclusiva de la región. Sin embargo, se sabe que ha habido no sólo compositores especializados en la alegoría y la alabanza del "narco" a través de la narrativa musical, como Chalino Sánchez, sino también empresas discográficas regionales en Los Mochis y Culiacán dedicadas básicamente a la producción sobre los asuntos propios de "chivas", "gallos" y "pericos". Como efecto quizá de esta bonanza cultural, se forjaron múltiples grupos y bandas musicales de oriundez regional, algunos de los cuales, sin embargo, han terminado por reivindicar y trascender culturalmente a la temática, en estricto sentido, y en ciertos casos, por la reciedumbre y el vigor de los contenidos; acaso también por el tratamiento rítmico y estético; y probablemente hasta por las sutilezas cautivantes de la formulación artística.


(…) Las formas de organización y funcionamiento, marcadas y estigmatizadas por la violencia, de los grupos delictivos dedicados al narcotráfico tienen pues sus reglas, códigos y lenguajes particulares. Y tales normatividades regidas por la ley de la plata y el plomo, en donde se entrecruzan lealtades, afectos, complicidades silenciosas, presiones, amenazas abiertas y sutiles, coerciones, agradecimientos y liderazgos de humo y fuego, se van forjando, sin embargo, en virtud de necesidades económicas y condiciones de sobrevivencia, dentro de un mundo hostil, de violación franca y soterrada de derechos y libertades, entre la sutil y la aviesa ilegalidad, que no podrían mirarse o concebirse, en ese ámbito, de otra manera. El emporio de las drogas, al margen de sus múltiples nexos, parece un mundo aparte. Acaso un otro "yo" social." (Hasta aqui las citas a Nery Córdova).


Con el marco teórico, académico e intelectual que nos aporta Nery Córdova en el ensayo largamente citado, revisaremos dos representaciones de la subcultura del narco: la Santa Muerte y Jesús Valverde. Para ello, también citaré extensamente a especialistas que se han ocupado académicamente al respecto, así como a Wikipedia, la enciclopedia libre.




El culto a la Santa Muerte: un estudio descriptivo (Fragmento)
Por: Araujo Peña, Sandra Alejandra, Barbosa Ramírez Marisela, Galván Falcón Susana, García Ortiz Aurea y Uribe Ordaz Carlos
Universidad de Londres


El culto a la Santa Muerte ya es un fenómeno social que espera ser estudiado a profundidad. La creciente devoción se ha nutrido de un vastísimo sincretismo religioso mexicano que entreteje las raíces prehispánicas con el catolicismo barroco español y trazos de santería.


La identidad de la Santa Muerte es heterogénea y ambigua porque esta deidad refleja y es expresión de sectores excluidos por la sociedad como es el mundo de la economía informal. Particularmente en los últimos 15 años se ha generado una multiplicación de centros de veneración, casas y templos improvisados y, sobre todo, alto consumo de artículos relacionados con imágenes, fetiches y representaciones que se venden en mercados populares, como el de Sonora en la ciudad de México, y en tianguis. Ahí se pueden comprar yerbas, veladoras y artículos religiosos para combatir el "mal de ojo" y brujerías inimaginables.


La devoción a la Santísima Muerte aparece en el comercio popular junto con las imágenes de los santos tradicionales, se manifiesta como una advocación contendiente y alternativa al catolicismo popular. A través de un sincretismo religioso funde antiguos cultos mesoamericanos a la muerte con chamanismos y oraciones y rezos para pedir favores.


La base social del culto está integrada por personas de escasos recursos, excluidas de los mercados formales de la economía, de la seguridad social, del sistema jurídico y del acceso a la educación, además de un amplio sector social urbano y semirrural empobrecido. Hay que destacar que parte importante del mercado religioso de la Santa Muerte está constituida por los ambulantes, sobre todo del Centro Histórico de la ciudad de México, así como por los circuitos del narcomenudeo, redes de prostitución, maleantes y carteristas.


Homero Aridjis destaca a propósito de su novela más reciente, La Santa Muerte, que en ella se evidencian los dos México que concurren ante el fenómeno: "El de la gente que pide favores o milagros para tener trabajo, salud o comida, y el de los hombres del poder económico, político o criminal, quienes curiosamente le solicitan venganzas o muertes".


Existe, pues, una plurifuncionalidad religiosa. Los actores que viven al margen de la ley se han posesionado de la dimensión simbólica de la deidad: no se trata solamente de la devoción popular de sectores socialmente marginados de la sociedad, sino de actores emergentes de la exclusión social. Muchos investigadores tienen la percepción de que la devoción por la Santa Muerte sustenta religiosamente a aquellos sectores delictuosos dominantes que actúan al margen de la ley, creando códigos propios de organización y de poder simbólico que los legitima en ciertos sectores de la sociedad.


Narcotraficantes, ambulantes, taxistas, vendedores de productos pirata, niños de la calle, prostitutas, carteristas y bandas delictivas tienen una característica común: no son muy religiosos, pero tampoco ateos; sin embargo, abonan la superstición y la chamanería. Crean y recrean sus propias particularidades religiosas con códigos y símbolos que nutren su existencia, identidad y prácticas. Así como los narcos han tenido cultos particulares, como Valverde, muchos otros grupos delictivos, como la Mara Salvatrucha, se han refugiado en la Santa Muerte, imagen que los representa y protege porque es una deidad funcional, acorde con sus actividades, ya que violencia, vida y muerte están estrechamente unidas.


Los fieles
En la región del norte del país el culto a la Santa Muerte está acompañado con la veneración a Jesús Malverde, el “Santo de los Narcos”, cuyas imágenes aparecen continuamente en los domicilios que catean las autoridades cuando detiene a grupos por tráfico de drogas.


En los mercados populares de México, donde se pueden comprar yerbas, veladoras y artículos religiosos para combatir el “mal del ojo” y todo tipos de “brujerías”, la Santísima Muerte aparece junto con las imágenes de los santos tradicionales del catolicismo.


Se pueden encontrar oraciones y rezos para pedirle favores, fundiéndose en su sincretismo religioso con el catolicismo. Todo lo anterior provocó que la Iglesia católica de México saliera a condenar el culto a la Santísima Muerte.


En su publicación oficial “Desde la Fe”, la Iglesia rechazó que forme parte de los santos de esa religión y advirtió a sus feligreses contra ese culto.


“Los narcotraficantes siempre han sido muy religiosos, no son individuos ateos. Al contrario son muy superticiosos”, aseguró José María Infante, doctor en psicología y director de Investigación en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Nuevo León.


Infante agregó que “los narcos” siempre han tenido cultos muy particulares y encontraron en la Santa Muerte una imagen que los represente.


“Es una figura que está muy acorde a sus actividades donde la vida y la muerte están estrechamente unidas”, precisó José María Infante. Comentó que los narcotraficantes son conscientes que en esa actividad en cualquier momento pueden morir, para ellos la vida y la muerte es una experiencia cotidiana, porque saben que a veces tienen que matar o ser asesinados.


Evidencia de crimen organizado
Panteón Jardines de Humaya, Culiacán, Sinaloa.
Este culto se ha convertido en evidencia de que una persona puede estar relacionada con el crimen organizado, aseguró el psicólogo. Destacó que los narcotraficantes también pretenden en la Santísima Muerte una solución mágica a sus problemas.


Buscan una protección por una imagen que los debe proteger precisamente de la muerte, a la que están expuestos todos los días. Con el culto a la Santa Muerte pretenden también evitar un castigo absoluto después de perder la vida.


La amplia difusión de la veneración a la muerte en la frontera norte de México demuestra que el narcotráfico ha dejado de ser un problema policiaco, ya que pasó a ser toda una forma de vida. En la frontera la pelea contra el narcotráfico está perdida, porque ya nos son pequeños grupos que se dedican a esta actividad, a los cuales se les podía eliminar o controlar, añadió.


Ahora es una cultura en donde salen como punta del iceberg los “narco corridos” (canciones rancheras que cuentan las “hazañas” de delincuentes) y también el culto a la Santísima Muerte.


A mediados de 2004, en la carretera fronteriza Anáhuac-Nuevo Laredo, Tamaulipas, fue incendiada y semidestruida una pequeña capilla dedicada a la Virgen de Guadalupe. Mientras que en la carretera Anáhuac-Lampazos, una ruta muy utilizada por los narcos, fue construida una capilla en donde sobresale una figura de casi un metro de altura de la "Santísima Muerte".


La capilla tiene además una fotografía de Jesús Malverde, "el Santo de los Narcos", una imagen de Pancho Villa y como ofrenda cigarros de marihuana.


Francisco Javier Cantú Romero, vocero de la Procuraduría General de la República (PGR) en Nuevo León, informó que en 2004 fueron capturados diversos narcotraficantes que tenían altares a la Santísima Muerte. A finales de diciembre pasado la policía detuvo al líder de la banda dedicada al narcotráfico conocida como "Los norteños", José Gil Caro Quintero, y cuatro de sus cómplices en Guadalajara (Jalisco, oeste de México). "Los norteños" fueron identificados por las autoridades policiales como una banda dedicada al tráfico de drogas en Jalisco, Morelos y Veracruz. A estos delincuentes les fueron incautadas armas de fuego, entre ellas una pistola calibre 38, de oro, con pedrería y con la figura de la Santa Muerte. "


El crecimiento del culto
Se atribuye el crecimiento del culto a que "la gente no está preparada para morir y está buscando aliados para que los cuide en ese último trance". Las personas de la delincuencia organizada no se acercan a la Iglesia ni a otras instituciones que tengan que ver con un carácter político legalizado, aunque cabe mencionar que este culto se ha tratado de legalizar mediante la obtención licencias en Gobernación y Hacienda.


La iglesia Católica ha tenido una importante caída en las preferencias de los acapulqueños: Mientras en la década de los años 90 al menos el 90 por ciento de la población profesaba dicha religión, en el 2000 solamente 74.67 por ciento se decía ser católico, según datos del INEGI, en tanto que el número de sectas y cultos no católicos han ido en aumento.


En ese contexto, en los últimos años el culto a la Santa Muerte ha ido en ascenso, el número de seguidores de esta creencia ha aumentado considerablemente.


Los irredentos devotos de la Santa muerte del Reclusorio
La Santa Muerte tiene muchos fieles entre los presos. En el Reclusorio Norte, el de mayor población del Distrito Federal, los reclusos jóvenes la han elegido como "madrina" protectora por encontrarse en un lugar "lleno de pecados", desesperanza y riesgos. La imagen, para muchos espantosa, paulatinamente sustituye a la popular Virgen de Guadalupe.


El señor Fernando de Nova Luján que es celador del Reclusorio Norte desde hace 22 años constató cómo desde hace 15 años, tímidamente, se pintaba la imagen de la muerte en la pared de alguna celda. Pero desde hace tres años se dio “un auge terrible con los altares; la mayoría ya la tiene tatuada y es una devoción igual o más grande que la Guadalupana”, platica alarmado.


El guía

Como sabemos todo grupo tiene un líder, en este caso David Romo es la figura más popular de este culto a la Santa Muerte, sobre todo entre la gente joven. Es el arzobispo primado de la Iglesia Católica Apostólica Tradicional México-USA que le profesa culto en su santuario de la capital mexicana. El polémico religioso, con un pasado militar, lo mismo casó a la actriz Niurka que es solicitado por priístas por sus sainetes en el Congreso, y enfrenta a la jerarquía católica apostólica y romana por estar casado, promover el uso de anticonceptivos.


Además, abrió las puertas de su iglesia a homosexuales y travestís.


Esto nos hace supone que tal vez el culto aumenta entre la población que de alguna forma tiene que esconder algo no legal y/o que le haga sentir un cierto rechazo de la sociedad mexicana actual.




Jesús Malverde. Tomado de Wikipedia, la enciclopedia libre.


Endémico del Estado mexicano de Sinaloa que habría sido salteador de caminos y es venerado como santo por muchos, aunque su existencia real está discutida. La Iglesia Católica no le reconoce estatus oficial de santo, porque afirma que no tiene datos concretos sobre tener una vida virtuosa, ni los milagros que habría realizado, pero su culto se ha extendido por todo Sinaloa y fuera de él. Se le han levantado varias capillas: la primera de ellas se construyó en Culiacán; también las hay en Tijuana, Badiraguato, Chihuahua,en la carretera que lleva a la ciudad de Aldama Chihuahua, Colombia y Los Ángeles. Malverde es conocido como "El Bandido Generoso" o "El Ángel de los Pobres"; también como "El Santo de los Narcos". Era una especie de Robin Hood.


Historia
Los relatos sobre su vida son muy variados, y es imposible dilucidar qué aspectos son reales y cuáles son inventados. De acuerdo con las creencias locales, Jesús Malverde fue un bandolero que operaba en los Altos de Culiacán. Asaltaba y robaba a hacendados y familias adineradas de la región, entre los que se encontraron los Martínez de Castro, los tarazonas, los Redo, los De la Rocha o los Fernández: posteriormente repartía el botín entre la gente pobre. Se afirma que la muerte por hambre de sus padres, víctimas de los abusos de los terratenientes, fue lo que le movió a ello. Según la tradición, antes de hacerse al monte, Malverde podría haber sido albañil u obrero en el tendido de vías férreas. Se supone que habría trabajado en la obra del Ferrocarril Occidental de México y en el Ferrocarril Sud-Pacífico, línea que llegó a Culiacán desde el norte en el año 1905.


Sus asaltos a adineradas personas hicieron que el entonces Gobernador del Estado, el general Francisco Cañedo, compadre de Porfirio Díaz, ofreciera recompensa por su captura. Perseguido por las autoridades, Malverde habría muerto el 3 de mayo de 1909. No existe acuerdo sobre la forma en la que murió: según algunas versiones fue aprehendido por la policía y ejecutado; también se cuenta que un compañero lo traicionó para cobrar el dinero ofrecido por el Gobierno. La narración más extendida es que recibió una herida de bala en un enfrentamiento con las fuerzas de la ley, que le produjo una gangrena. Malverde, sabiendo que no sobreviviría y que la recompensa por su captura aumentaba, soportó mientras pudo antes de pedir a un amigo que lo entregara para recoger la recompensa y repartirla entre los pobres.


La leyenda de Malverde se alimenta de historias de narcotraficantes, que aseguran haber visto a Malverde en medio de balaceras en las que incluso les ha salvado la vida, recibiendo un disparo en la nuca.


Culto

En torno a la figura de Malverde se ha desarrollado un culto sincrético que une creencias propias del catolicismo popular y otras que la Iglesia católica considera supersticiones. Al no haber sido aceptada su santidad por la Iglesia católica, y siguiendo la ortodoxia católica, normalmente no se le denomina santo, sino "ánima". Su figura ha ingresado en la religiosidad popular junto con figuras como San Judas Tadeo, la Virgen de Guadalupe, el Sagrado Corazón o la Santa Muerte, de los que se pueden también encontrar representaciones junto a las imágenes de Malverde. En general, el culto está fuertemente impregnado por los usos y costumbres del catolicismo, siendo un ejemplo de esto la celebración de novenas.


Desde el fallecimiento del bandido se forjó la reputación de una especie de Robin Hood que lo ha hecho popular entre la gente pobre de Sinaloa. Muchos solicitan su intercesión y se le han atribuido diversos milagros, curaciones y bendiciones, como devolver una vaca perdida a su dueño o la curación de un cáncer.


Tras su ejecución, hubo una proclama gubernamental prohibiendo la inhumación de los restos, quedando éstos a la intemperie y pendiendo de un mezquite a manera de escarmiento (según otras versiones, fue su cabeza la que se cortó y colocó en un árbol, a la vista de todos, como advertencia a sus partidarios). Con el paso del tiempo, los restos cayeron al suelo. Fue cuando los habitantes del viejo poblado de Culiacán comenzaron a arrojar piedras para proteger el cuerpo,3 pues aunque la restricción se aplicaba a un entierro en ningún lugar se prohibía "empedrar"; al colocar además cada persona una piedra por vez, nadie incumplía personalmente la prohibición. En la actualidad continúa la tradición de llevarle, además de flores o veladoras, piedras del lugar de origen de los devotos, como forma de rendir culto.


La acumulación de piedras creó un montículo que dio lugar a una tumba. Con la expansión de la ciudad de Culiacán, la tumba fue destruida y los huesos de Malverde trasladados a una capilla. El sepulcro de Malverde atrae a miles de devotos cada año. Muchos dejan velas u otros objetos asociados con sus vidas, y algunos pescadores dejan camarones en alcohol en agradecimiento por una buena pesca. Otras personas dejan fotografías de aquellos que necesitan ayuda. Cuando algún milagro tiene lugar, vuelven a agradecerlo a Malverde, a menudo dejando placas que lo conmemoran.


Advocaciones
A Malverde, al igual que a cualquier otro santo de influencia católica, se le atribuye especialización en el tipo de milagros que puede realizar, llamados advocaciones. La más conocida, por controvertida, es la protección de las personas dedicadas a la producción o tráfico de drogas; sin embargo, no es la única. Tradicionalmente, sus devotos le atribuyen la protección de los emigrantes que cruzan irregularmente a Estados Unidos, función que comparte con Juan Soldado, así como de sus familiares que quedan en México. Existen en las rutas más frecuentes de cruce de la frontera santuarios donde se han encontrado figuras de Malverde. Se le atribuye, asimismo, la protección de los pobres al enfrentar causas penales, por lo que en muchas zonas del país se le relaciona con San Judas Tadeo, patrono de las causas perdidas.


Asociación con el narcotráfico
Jesús Malverde, como se ha dicho, es conocido como "El Santo de los Narcos". Supuestamente, en losaños 70, el capo Julio Escalante ordenó matar a su hijo Raymundo por realizar negocios sin su conocimiento. Según se afirma, herido de bala y arrojado al mar, Raymundo suplicó a Malverde su ayuda y fue entonces salvado por un pescador. Desde ese momento, famosos narcotraficantes como Rafael Caro Quintero, Ernesto Fonseca y Amado Carrillo Fuentes comenzaron a acudir a la capilla de Malverde. Algunos días se pasan grupos musicales a las afueras de la capilla interpretando los conocidos "narco corridos" sin ningún motivo aparente, pero la verdad están haciendo tributo a Malverde, en agradecimiento porque se ha pasado droga al otro lado de la frontera con Estados Unidos.


Gilberto López Alanís, no obstante, considera que la vinculación de Malverde con el narcotráfico es una deformación del culto. También Jesús Manuel González, encargado de la capilla de Jesús Malverde en Sinaloa, rechaza esta conexión.


Debate sobre su existencia real. Malverde como personaje histórico
Para muchos, la existencia de Malverde es real. Existía una tradición que afirmaba que su verdadero nombre era Jesús Juárez Mazo, nacido el 24 de diciembre de 1870, y que "Malverde" era un apodo derivado de "el Mal Verde", dado que realizaba sus asaltos entre la espesura verde del monte. Por otra parte, a finales de 2004, según Gilberto López Alanís, director del Archivo Histórico de Sinaloa, se encontró en los archivos del Registro Civil de Culiacán un acta de nacimiento de 1888 de un niño llamado Jesús Malverde, hijo de Guadalupe Malverde.


Malverde como mito popular
Diversos investigadores afirman que, aunque pueda tener una base real, no existió un Jesús Malverde tal y como narra la leyenda. Ésta es la opinión expresada por la historiadora sinaloense Patricia Castro, para quien Malverde es un producto de un pueblo que rechaza la injusta división del trabajo y de sus beneficios. César Güemes afirma en su trabajo Jesús Malverde: de bandido generoso a santo laico, por el que obtuvo el Premio Nacional de Periodismo Cultural Fernando Benítez en el 2000, que se trata de un mito popular, parecido a otros sobre bandidos generosos.


Influencia en el arte y otros medios
Jesús Malverde ha inspirado numerosas manifestaciones artísticas de todo tipo, que a su vez han contribuido a la expansión del culto. Esto es especialmente así en relación con la música: existen mas de 56 canciones y corridos dedicados a él. Óscar Liera escribió una obra teatral inspirada en su figura, titulada El Jinete de la Divina Providencia y convertida en película con el mismo título.;13Manuel Esquivel Alva, a su vez escribió una novela que aborda la biografía del personaje (Esquivel, Manuel; Jesús Malverde el santo popular de Sinaloa; editoral Jus, México, 2008, ISBN 968-607-412-010-3). Así mismo, varios grupos norteños le han dedicado corridos. Tal es el caso de los Cadetes de Linares, así como películas. En el año 2011 aparece su santuario de Culiacán en varios capítulos de la serie de Telemundo y Antena 3 La reina del sur, basada en la novela del mismo nombre de Arturo Pérez-Reverte, protagonizada por Kate del Castillo. Esa misma capilla en Culiacán apareció en la película Salvando al soldado Pérez. Sus fieles no solo son narcotraficantes, sino también de familias pobres o de bandidos que, antes de realizar un asalto grande, se encomiendan, ya que lo conocen como el Ángel de los pobres. En México, cada vez son más fieles que se encomiendan a él y han levantado varios altares en su honor, como el ubicado en la colonia Doctores en México D.F., en donde varios años se levantó un altar a Malverde, un lugar que es considerado por la Secretaria de Seguridad Pública como un foco rojo.


(1) Nota bibliográfica: Córdova Nery, La subcultura del “narco”: la fuerza de la transgresión, Cultura y representaciones sociales, Revista electrónica de ciencias sociales, Año 2, número 3, septiembre 2007, UNAM, México, D.F.